El texto El Matadero, elaborado por Esteban Echeverría entre 1838 y 1840 y publicado por primera vez por un amigo suyo en 1871 en la Revista del Río de la Plata, es asociado a distintos géneros de la literatura de la época, como la naturaleza periodística literaria que presentaban los artículos de las revistas francesas, el espíritu reformador de los cuadros de costumbres de Larra y el espíritu rompedor del movimiento romántico europeo, por lo cual, representa el periodo romántico argentino. Por otra parte, la obra de Echevarría es considerada también el primer cuento realista del Río de la Plata.
Por lo que hace al contexto histórico, el relato se centra en el momento inmediato posterior a la emancipación americana, momento en que reina el caos en Argentina. La situación, planteó el conflicto de la polarización del estado argentino en dos partidos: el partido Federal y el Unitario. El partido federalista, apoyados por el peso político de la capital Buenos Aires y por los núcleos rurales, gobernó Argentina liderados por el presidente Rosas. Este grupo, apoyó un gobierno federal basándose en el modelo confederacional de los Estados Unidos, cuyas leyes y derechos fueran distributivamente igual en todas las regiones del estado. En cuanto a los Unitarios, estos preferían el modelo europeo y procuraban para el estado, a diferencia de los federales, un gobierno unitario y centralista, inspirado por los ilustrados de la época y apoyado por las grandes élites. Por otro lado, también existe la figura del gaucho argentino (predecesor del actual cow-boy), individuo independiente que trabajaba por libre en las haciendas y estaba apoyado por los federalistas.
Contando con estos datos y teniendo en cuenta la bipolaridad de ideologías que convivían en Argentina durante el siglo XIX, no es difícil deducir los conflictos y la crispación que se vivían por aquel entonces. Fueron estos hechos los que motivaron e inspiraron a Esteban Echevarría en la realización de su obra.
La trama argumental de la obra, texto híbrido de clara intención didáctica y evidente naturalismo, pretende crear conciencia –por medio de recursos fundamentales como la ironía (lítote), el sarcasmo (humor para desarrollar una función social), la crudeza en representar el realismo, y la exageración de los detalles– a la sociedad, y demostrar el derecho de justicia.
En el texto, el autor responde a la necesidad de crear paralelismo entre dos espacios o mundos, microcosmos y macrocosmos, a partir de los cuales sugiere importantes ideas dentro del relato que asocia, por medio de símbolos e imágenes, a la situación dramática del estado argentino.
En lo que corresponde al microcosmos y macrocosmos alegórico que se muestra implícito en el texto, de lo general a lo concreto, el autor escogió, para su obra, un espacio situado a las afueras de la urbe, un espacio fronterizo, un “no-espacio”, en el cual situó el Matadero de la Convalecencia o del Alto. El matadero es un escenario que por su naturaleza ya connota ideas y sensaciones más próximas a la barbarie que a lo civilizado: en él, conviven personas y animales y su única función es matar el ganado, como propiamente cita su nombre. El matarife del matadero, Matasiete, es el personaje que puede decidir en el lugar, tiene el poder de dictaminar vida o muerte. Este individuo representa la figura del gaucho matrero, ciudadano clasificado jerárquicamente en bajo nivel social, personajes de los cuales el gobierno federalista se sirvió para mantenerse en la cumbre del poder. De tal modo, plantea un paisaje que corresponde al país argentino según Echevarría, la Argentina bajo el dominio del Restaurador Rosas, por lo que puede relacionarse la figura del gobernador a la del matadero; el espíritu demagógico con el que tacha el autor al ideal federalista.
También, las fuertes lluvias torrenciales que arrasan por completo el lugar narrado, inundando caminos, pantanos, las calles de entrada y salida de la ciudad; ejemplifican, de un modo indirecto, el tormentoso vivir que soportaba la sociedad argentina por aquel entonces: “[…] aguas que venían buscando su cauce y las hizo correr hinchadas por sobre campos, terraplenes, arboledas, caseríos, y extenderse como un lago inmenso por todas las bajas tierras.”
Por otra parte, en el relato aparecen diversas figuras que también simbolizan elementos propios de la sociedad que critica. Es el caso de un grupo de personajes, como el toro que se escapa embravecido cuando lo van a matar, el joven muchacho que acaba falleciendo en el matadero y las cincuenta reses que matan para ser comidas, que el autor atañe a la figura del unitario, personaje no correspondido con la vida que le ha tocado y que no se encuentra en el lugar en que debiere estar: la sociedad está en deuda con él. Viene a ser un espacio sin salida para sus víctimas.
Es necesario recalcar que Echevarría descubre notoriamente su posición totalmente anticlerical. El autor reprocha a la iglesia y su modo de hacer las cosas, la cual se basa exclusivamente en el propio beneficio. Satiriza la imagen que tiene el poder eclesiástico en Argentina y se opone a sus valores jugando a crear humor con sus palabras: “¡Cosa extraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la iglesia tenga la llave de los estómagos! / “Pero no es extraño, supuesto que el diablo con la carne suele meterse en el cuerpo y que la iglesia tiene el poder de conjurarlo…”.
En un ámbito más concreto, podemos hablar del símbolo de la mazorca y el de la mujer del Restaurador Rosas, la “heroína doña Encarnación Ezcurra”. Son dos elementos que van unidos: la mazorca (calambur de “más horca”) es el órgano opresor que llevaban a cabo los rosistas para mantener el orden en Argentina. Este organismo fue empadronado por la esposa del dictador, a la cual los federales otorgan grandes alabanzas y elogios aún después de muerta, como aparece en el texto de Echevarría: “Viva la Federación”, “Viva El restaurador y la heroína Encarnación Ezcurra”, “Mueran los salvajes unitarios”. Como no es difícil suponer al leerse el texto, el personaje antagonista de la sociedad que se plantea, el joven unitario que acaba muriendo a manos de los federales, personifica la civilización, la intelectualidad, la poca ilustración que aun se mantiene en pie en Argentina.
En suma, el juego que realiza Esteban Echevarría en la composición de su obra, extrapolando las imágenes e ideas que aparecen en el relato a la inestable y desastrosa situación que soporta el país argentino, pretende establecer la función social didáctica de crear conciencia al lector de tan grotesco escenario, del cual no se puede evadir.
lunes, 19 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
El XV Congreso Nacional de Literatura Argentina se realizará en la UNC
En esta edición, el eje será "1810-2010: literatura y política. En torno a la Revolución y las revoluciones en Argentina y América Latina". Está confirmada la presencia de destacados intelectuales y escritores, como Juan Sasturain, María Rosa Lojo y Jorge Aguilar Mora. [18.05.2009]
Del 1 al 3 de julio se llevará a cabo en la Universidad Nacional de Córdoba el XV Congreso Nacional de Literatura Argentina "1810-2010: literatura y política. En torno a la Revolución y las revoluciones en Argentina y América Latina".
Según manifestó la coordinadora del encuentro, Cecilia Corona Martínez, el eje de esta edición se eligió teniendo en cuenta los Bicentenarios emancipadores de los países de América Latina. "Es un momento propicio para reflexionar y discutir, con una visión actualizada, los procesos de formación y consolidación de la literatura argentina en diálogo con las literaturas regionales y del continente", dijo.
De esa manera, la convocatoria propone re-pensar las relaciones entre literatura y política en sus múltiples aspectos y alcances mediante la problematización crítica, que contemple la posibilidad de nuevos paradigmas epistemológicos.
A partir de ponencias y disertaciones de docentes, investigadores y estudiantes, se aspira a promover el debate sobre el concepto de revolución, no sólo como fenómeno político sino como campo de hegemonía, ruptura y cambio en las estéticas literarias y en la formulación de nuevas poéticas.
Entre las visitas destacadas que confirmaron su presencia se cuentan: Jorge Aguilar Mora, Elena Altuna, Diana Bellessi, Enrique Foffani, Cristina Iglesia, María Rosa Lojo, Zulma Palermo, Eduardo Romano, Sylvia Saítta, Juan Sasturain, Alejandro Tantanián y Ana María Zubieta.
Tal como indica Corona Martínez, las ediciones anteriores del Congreso de Literatura Argentina se realizaron en otras universidades públicas y cada eje de discusión elegido resultó significativo para el desarrollo de los estudios sobre literatura nacional, en el país y el continente.
El evento está organizado por la Escuela de Letras, el Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades y la Facultad de Filosofía y Humanidades; y se realizará en las instalaciones de esa unidad académica.
DATOS
Los ejes temáticos son: Procesos político-literarios: Revolución de Mayo- Centenario-Bicentenario; Configuraciones de la Nación: Nación, regiones y globalización; Problema de las fronteras: viajes, exilios y migraciones; Colonización y descolonización: tensiones políticas y estéticas en la cultura argentina y latinoamericana; Representaciones de la alteridad y nuevas subjetividades; Representaciones de la identidad criolla en la trayectoria de América Latina; Intelectuales: entre legitimidades y representatividades; Representaciones e intertextualidades; Formación y revisión del canon; Historias de la literatura y metacrítica; Formación y revisión de líneas alternativas y marginales en la literatura argentina; La literatura y su circulación: políticas culturales y prácticas de lectura y escritura.
CONTACTO
Para mayor información contactarse a: congresodeliteraturaargentina@yahoo.com.ar
Blog del Congreso: www.congresodeliteraturaargentina.blogspot.com
Dirección postal del Congreso: Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Filosofía y Humanidades. Ciudad Universitaria. Pabellón Francia. Planta Baja. Escuela de Letras. Córdoba 5000.
En esta edición, el eje será "1810-2010: literatura y política. En torno a la Revolución y las revoluciones en Argentina y América Latina". Está confirmada la presencia de destacados intelectuales y escritores, como Juan Sasturain, María Rosa Lojo y Jorge Aguilar Mora. [18.05.2009]
Del 1 al 3 de julio se llevará a cabo en la Universidad Nacional de Córdoba el XV Congreso Nacional de Literatura Argentina "1810-2010: literatura y política. En torno a la Revolución y las revoluciones en Argentina y América Latina".
Según manifestó la coordinadora del encuentro, Cecilia Corona Martínez, el eje de esta edición se eligió teniendo en cuenta los Bicentenarios emancipadores de los países de América Latina. "Es un momento propicio para reflexionar y discutir, con una visión actualizada, los procesos de formación y consolidación de la literatura argentina en diálogo con las literaturas regionales y del continente", dijo.
De esa manera, la convocatoria propone re-pensar las relaciones entre literatura y política en sus múltiples aspectos y alcances mediante la problematización crítica, que contemple la posibilidad de nuevos paradigmas epistemológicos.
A partir de ponencias y disertaciones de docentes, investigadores y estudiantes, se aspira a promover el debate sobre el concepto de revolución, no sólo como fenómeno político sino como campo de hegemonía, ruptura y cambio en las estéticas literarias y en la formulación de nuevas poéticas.
Entre las visitas destacadas que confirmaron su presencia se cuentan: Jorge Aguilar Mora, Elena Altuna, Diana Bellessi, Enrique Foffani, Cristina Iglesia, María Rosa Lojo, Zulma Palermo, Eduardo Romano, Sylvia Saítta, Juan Sasturain, Alejandro Tantanián y Ana María Zubieta.
Tal como indica Corona Martínez, las ediciones anteriores del Congreso de Literatura Argentina se realizaron en otras universidades públicas y cada eje de discusión elegido resultó significativo para el desarrollo de los estudios sobre literatura nacional, en el país y el continente.
El evento está organizado por la Escuela de Letras, el Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades y la Facultad de Filosofía y Humanidades; y se realizará en las instalaciones de esa unidad académica.
DATOS
Los ejes temáticos son: Procesos político-literarios: Revolución de Mayo- Centenario-Bicentenario; Configuraciones de la Nación: Nación, regiones y globalización; Problema de las fronteras: viajes, exilios y migraciones; Colonización y descolonización: tensiones políticas y estéticas en la cultura argentina y latinoamericana; Representaciones de la alteridad y nuevas subjetividades; Representaciones de la identidad criolla en la trayectoria de América Latina; Intelectuales: entre legitimidades y representatividades; Representaciones e intertextualidades; Formación y revisión del canon; Historias de la literatura y metacrítica; Formación y revisión de líneas alternativas y marginales en la literatura argentina; La literatura y su circulación: políticas culturales y prácticas de lectura y escritura.
CONTACTO
Para mayor información contactarse a: congresodeliteraturaargentina@yahoo.com.ar
Blog del Congreso: www.congresodeliteraturaargentina.blogspot.com
Dirección postal del Congreso: Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Filosofía y Humanidades. Ciudad Universitaria. Pabellón Francia. Planta Baja. Escuela de Letras. Córdoba 5000.
miércoles, 31 de marzo de 2010
sábado, 27 de marzo de 2010
LITERATURA ARGENTINA I ENSAYO
Don Manuel Belgrano un héroe inigualable
En los anales de la historia argentina podemos encontrar varios héroes que lucharon por, nuestra patria por sus ideales de libertad, cultura, sin embargo entre todos ellos se destaca la noble figura de Don Manuel Belgrano quien ha luchado de una manera desmedida, digna y ejemplar como nadie más lo supo hacer por nuestra nación . Dejó sus bienes familias, todo, en propósito de participar de las luchas emancipadoras, a pesar de no ser un militar de carrera, sino un simple abogado.
Su causa justa lo condujo a vivir precariamente rodeado de la pobreza de la gente del interior de la muerte de sus soldados pero también con la conciencia tranquila de haber cumplido con sus objetivos.
Su amor por lo indigenista lo hizo pretender que gobernara este suelo americano un monarca Inca.
Lo que pretendo demostrar en este ensayo recordando a nuestro ilustre hombre es que ya no existen héroes de esa magnitud ni nada que se le parezca.
En la actualidad no se encuentran hombres como Belgrano con grandes y nobles metas. Su pasión por la libertad y unificación del territorio le significó su intervención en numerosas campañas, así como también se entusiasmo por la política y economía lo cual lo llevó a cumplir un rol protagónico en la Revolución de Mayo.
También pretendió una educación digna, un claro ejemplo de esto fue cuando recibe un premio por los triunfos de Tucumán y Salta, la Asamblea del Año XIII le otorgó a Belgrano 40.000 pesos oro. Don Manuel lo destina a la construcción de cuatro escuelas públicas ubicadas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Además redactó un moderno reglamento para estas escuelas que, dice, en su artículo primero que el maestro de escuela debe ser bien remunerado, por ser su tarea de las más importantes de lasque se puedan ejercer. Pero lamentablemente, el dinero donado por Belgrano fue destinado por el Triunvirato y los gobiernos sucesivos a otras cosas y las escuelas nunca se construyeron y Belgrano murió en la pobreza total.
Al recordar toda su vida heroica, puedo decir que es incomparable todo lo que realizó, y lo hizo de una manera tan noble y plausible sin ningún tipo de corrupción por que murió en la miseria donando dinero para el beneficio de la educación actitudes que hoy son escasas o nulas, ¿Qué político del siglo XX donó dinero o parte de su riqueza para crear escuelas? ¿Quien pensó en los docentes como él?
Las mayorías de los políticos que asumen ya sea como presidentes concejales, diputados etc piensan solamente en ellos mismo, pretende enriquecerse más y aumentar sus bienes como en el caso del kirchnerismo que fue denunciado por su crecimiento ilícito, Menen que vendió prácticamente todas nuestras empresas productivas que daban fuente de trabajo a los pobladores, a consecuencia de esto hubo una gran cantidad de desempleados, si tuviera que mencionar todas las corrupciones de nuestros gobernantes de los que estuvieron y están a cargo de nuestra Patria, no termino más, son innumerables.
Esta comparación entre Belgrano un héroe ejemplar que lucho por nuestra nación pretendiendo lo mejor sacrificando su vida sin importarle en lo más mínimo el poder y la riqueza, y algunos políticos, ciudadanos de hoy que son indiferentes a la patria no tienen un mínimo de respeto ni amor, son egoísta solo piensan en ellos mismo, es para reflexionar. Ese fervor y pasión con el que luchó nuestro héroe, no tiene punto de comparación con el actuar de los hombre de hoy.
En los anales de la historia argentina podemos encontrar varios héroes que lucharon por, nuestra patria por sus ideales de libertad, cultura, sin embargo entre todos ellos se destaca la noble figura de Don Manuel Belgrano quien ha luchado de una manera desmedida, digna y ejemplar como nadie más lo supo hacer por nuestra nación . Dejó sus bienes familias, todo, en propósito de participar de las luchas emancipadoras, a pesar de no ser un militar de carrera, sino un simple abogado.Su causa justa lo condujo a vivir precariamente rodeado de la pobreza de la gente del interior de la muerte de sus soldados pero también con la conciencia tranquila de haber cumplido con sus objetivos.
Su amor por lo indigenista lo hizo pretender que gobernara este suelo americano un monarca Inca.
Lo que pretendo demostrar en este ensayo recordando a nuestro ilustre hombre es que ya no existen héroes de esa magnitud ni nada que se le parezca.
En la actualidad no se encuentran hombres como Belgrano con grandes y nobles metas. Su pasión por la libertad y unificación del territorio le significó su intervención en numerosas campañas, así como también se entusiasmo por la política y economía lo cual lo llevó a cumplir un rol protagónico en la Revolución de Mayo.
También pretendió una educación digna, un claro ejemplo de esto fue cuando recibe un premio por los triunfos de Tucumán y Salta, la Asamblea del Año XIII le otorgó a Belgrano 40.000 pesos oro. Don Manuel lo destina a la construcción de cuatro escuelas públicas ubicadas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Además redactó un moderno reglamento para estas escuelas que, dice, en su artículo primero que el maestro de escuela debe ser bien remunerado, por ser su tarea de las más importantes de lasque se puedan ejercer. Pero lamentablemente, el dinero donado por Belgrano fue destinado por el Triunvirato y los gobiernos sucesivos a otras cosas y las escuelas nunca se construyeron y Belgrano murió en la pobreza total.
Al recordar toda su vida heroica, puedo decir que es incomparable todo lo que realizó, y lo hizo de una manera tan noble y plausible sin ningún tipo de corrupción por que murió en la miseria donando dinero para el beneficio de la educación actitudes que hoy son escasas o nulas, ¿Qué político del siglo XX donó dinero o parte de su riqueza para crear escuelas? ¿Quien pensó en los docentes como él?
Las mayorías de los políticos que asumen ya sea como presidentes concejales, diputados etc piensan solamente en ellos mismo, pretende enriquecerse más y aumentar sus bienes como en el caso del kirchnerismo que fue denunciado por su crecimiento ilícito, Menen que vendió prácticamente todas nuestras empresas productivas que daban fuente de trabajo a los pobladores, a consecuencia de esto hubo una gran cantidad de desempleados, si tuviera que mencionar todas las corrupciones de nuestros gobernantes de los que estuvieron y están a cargo de nuestra Patria, no termino más, son innumerables.
Esta comparación entre Belgrano un héroe ejemplar que lucho por nuestra nación pretendiendo lo mejor sacrificando su vida sin importarle en lo más mínimo el poder y la riqueza, y algunos políticos, ciudadanos de hoy que son indiferentes a la patria no tienen un mínimo de respeto ni amor, son egoísta solo piensan en ellos mismo, es para reflexionar. Ese fervor y pasión con el que luchó nuestro héroe, no tiene punto de comparación con el actuar de los hombre de hoy.
"Crónicas del Angel Gris", por Alejandro Dolina. Ilustración de Carlos Nine.
Niños, libros y lecturas
Las novelas decimonónicas sobre el Imperio Romano se esfuerzan en reconstruir la época de los Césares y apenas consiguen revelar las preferencias y gustos del siglo XIX. Sucede que los cónsules, los senadores y los emperadores no pueden disimular el acento de las tertulias parisinas, por mucho que se esfuerce el escritor. Esto no debe apuntarse como un reproche sino más bien como una fatalidad que conviene saber antes de la lectura.
Algo parecido sucede con los libros para chicos. Escritos desde un mundo diferente, suelen referir historias que suenan falsas, protagonizadas por seres lejanos e incomprensibles. Ante su propia creación, los autores suelen afectar una especiie de perpleja benevolencia, la misma que se usa en la descripción de las costumbres de los salvajes.
Alguien podrá decir que lo más conveniente es que los romanos escriban sobre el imperio, y los niños sobre la infancia. Objeción: los romanos no escriben ya y los niños no lo hacen todavía. De unos y otros nos separa el tiempo.
Puede aducirse que mientras ningún escritor actual ha sido ciudadano del Imperio, casi todos han sido niños. Sin embargo, un complicado abismo de olvidos y falsos recuerdos parece alejarnos de nuestras emociones infantiles. Los literatos que se fingen chicos no consiguen engañar a nadie.
A decir verdad, no es posible ni siquiera saber con certeza si los niños disfrutan de los libros que se les preparan.
Con mucha cautela, me atrevería a apostar que no. Evocaciones que acaso invento ahora me remiten a las historias de terror, las investigaciones de Mister Reeder, el Padre Brown y el poema A Margarita Debayle , creaciones todas que poco tienen de infantiles.
Me parece también recordar que a mis cuatro o cinco años escuchaba con mas placer La Copa del Olvido o Mi Noche Triste , que las cargosas pamplinas sobre faroleras tropezadas.
Así, menos en forma de teoría que de sospecha, postulo que un libro que entretiene a un chico debe ser capaz de hacerlo con un adulto. Desde luego, la admiración no sirve en el orden inverso: toda obra necesita una información previa por parte del lector para ser comprendida. El cuento El inmortal , de Jorge Luis Borges, resultaría incomprensible -o insulso- para quien desconociera la existencia de Homero.
La medición de un hexámetro exige saber latín. Presiento, sin embargo, que miles de cuentos y novelas pueden ser leídos sin penuria por los chicos y sin aburrimiento por los mayores. Los ejemplos son tan contundentes que me averguenzan: La Isla del Tesoro , los cuentos de Oscar Wilde, Las Mil y una Noches, las maravillas y horrores de la mitología clásica.
Frente a estas obras, los coloridos volúmenes de las colecciones infantiles resultan bastante insípidos.
A veces me palpito que muchos de estos textos son estropeados por la intención edificante. Alguien me dijo una vez que en verdad ocurre lo contrario: la torpeza literaria desacredita la moraleja.
Manuel Mandeb, el polígrafo de Flores, sentía horror por las novelas protagonizadas por niños. Sostenía que sus comportamientos eran poco racionales, o lo que es peor, poco artísticos. Recomendaba insuflar a los pequeños personajes la mayor gravedad, pues entendía que los chicos son generalmente serios y aborrecían la socarronería.
Mandeb creía que el amor a los niños era una virtud literaria capaz de redimir cualquier defecto.
- El cariñoso esfuerzo conmueve a los pibes aunque no lo confiesen -decía.
Me parece que el hombre de Flores adivinó una gran verdad.
Cuando era chico yo sentía una emoción deliciosamente triste ante las calesitas, los circos y los caleidoscopios. No me gustaban, no me divertían. Pero me hacían sentir una inmensa piedad por aquellas gentes, más inocentes que yo, que trataban de agradarme con ingenio modesto. De entre mis juguetes infantiles recuerdo una cimitarra de madera que me trajo mi padre. Mis juegos no incluían las gestas sarracenas, de modo que no pude sacarle mayor provecho. Pero allí estaba el amor del hombre aquel que tal vez no me comprendía.
Por eso creo en el criterio de Mandeb. El amor de un poeta puede ser más eficaz que un buen argumento.
Más tarde he reconocido aquellos sentimientos de la niñez al recibir algún regalo demasiado humilde.
En los años dorados, un grupo de maestros melancólicos del barrio del Angel Gris preparó un libro de lectura escolar diferente de todos.
Su título fue Tempranos Desengaños.
Contaba con textos de Manuel Mandeb y Jorge Allen, la docente Etelia C. de Doth y otros oscuros literatos del barrio. También se procuró hacer creer que escribían algunos niños, cosa que nadie llegó a admitir jamás.
Muchos educadores han dicho que Tempranos Desengaños carecía de propósitos aleccionadores. Nada más falso. En muchas de sus páginas se promueve la admiración de ciertas conductas. Sucede -eso sí- que tales conductas son precisamente aquellas que repudian los libros infantiles convencionales. Se enaltece la inasistencia a clase, se desprecia la aplicación, se duda de la higiene y se festejan los desórdenes.
Hay cuentos, poesías, notas y canciones, entre las que sorprende encontrar la milonga Cobráte y dame el Vuelto.
Vamos a transcribir algunos textos.
LOS DEBERES DE PEDRO
Pedro se sienta en los ultimos bancos del aula, como corresponde a un chico que desdeña la educación y la vecindad de los poderosos. Las conspiraciones y los batifondos nunca lo hallan ajeno. Busca el riesgo de las transgresiones y la compañía de los más beligerantes. A veces lo tientan el estudio y la inteligencia.
Entonces, como quien acepta un desafío, como una compadrada, resuelve arduos problemas de regla de tres y cumple los dictados sin tropiezos.
Un día, la maestra le acaricia el pelo tiernamente. El piensa:
- Ay señorita... Si supiera como me gustaría regalarle una flor y darle un beso.
Pero Pedro sabe quién es y conoce su deber y su destino. Con una gambeta se aleja del afecto inoportuno y va a buscar la gloria allá en el fondo, donde los malandras se empeñan revoleando los tinteros para que se cumpla mejor el divino propósito del Universo.
EJEMPLO (Poesía)
Los sabios nos han dicho
que sigamos la sombra de tu paso.
Y ha sido tu destreza
la vergüenza de nuestras lentitudes.
Los signos que guardaba
la efímera pizarra en su negrura
a tí no te negaron
revelaciones y sabidurías.
Los Seres que Vigilan
han sabido por tí nuestras infamias
y hallaste recompensa
en la noticia del castigo ajeno.
Ah, blanco paradigma,
luminoso, implacable compañero:
hoy nuevamente ha sido
postulada tu suerte como ejemplo.
El numeroso patio
tu sangre dibujada vió en el suelo
y el rumbo de mis golpes
siguió la blanca popa de tu miedo.
Así supieron todos
después de tu derrumbe en el recreo
las biabas que promete
mi zurda a los traidores del colegio.
LOS NIÑOS PRECOCES (por Manuel Mandeb)
Algunos chicos dan frutos tempranos, no lo niego.
Sus padres se enorgullecen y los exhiben entre sus familiares y conocidos, cuando no en el cine o la televisión.
Me atrevo a pensar -sin embargo- que no toda precocidad es auspiciosa. Empecemos por decir que existen adultos bondadosos, agudos, valerosos o geniales. Y que también los hay mediocres, hipócritas, pomposos y canallas. El niño precoz recibe la visita anticipada de ciertos rasgos de la adultez. Algunos tocan el piano como expertos profesionales, otros aprenden lenguas, dibujan o poseen la ciencia.
Pero hay chicos cuya precocidad consiste en adquirir antes de tiempo el tono vacío y protocolar de las conversaciones de sala de espera, y aprenden a los seis años la filosofía de los tontos satisfechos.
"Así anda el mundo, Doña Juana..." "Qué se gana discutiendo, Don José..." "Hablando se entiende la gente, Carlitos..."
También repiten el lenguaje de las revistas y hacen suyas las respuestas de los reportajes más vulgares.
Por cierto, mucha gente cree que ésa es la sabiduría, y yo digo que más sabios son los pibes indoctos que observan con repugnancia los diálogos de los parientes bien educados.
Ojalá surjan muchos niños prodigio que se apropien del genio con impaciencia.
Pero para ser un papanatas, me parece que no hay apuro.
EL NIÑO QUE FUE A MENOS
La señorita Claudia le pregunta a Ferro:
- ¿Quién fundó la ciudad de Asunción?
Ferro lo ignora y lo confiesa. La maestra intenta por otros rumbos.
- Tissot.
- No sé, señorita.
- Rossi.
Silencio. El ambiente se pone pesado porque quizá la señorita Claudia enseñó aquello el día anterior.
- Maldonado.
Nada. Claudia frunce el ceño y ensaya unos reproches generales.
Frezza, el tano Frezza, lo sabe de algun modo misterioso. Es extraño el camino que siguen las nociones: suelen alojarse donde menos se lo piensa.
- Nuñez. López. Dall'Asta.
Tampoco. Frezza espera, sobrador, sin levantar la mano. Cosa de manyaorejas, piensa.
La señorita Claudia se dirige a las niñas y pronuncia el nombre amado. Frezza está muy lejos para soplar y la morocha que lo enloquece no puede contestar.
De pronto, la maestra lo mira.
- Frezza. Y el niño taura, que tal vez necesita anotarse un poroto, se levanta, mira hacia el banco de la morocha y dice casi triunfal:
- No lo sé.
Si es que nadie lo sabe estará bien no saberlo. Frezza se sienta y se oye entonces, como en una horrible blasfemia, la voz de Campos, injuriosa:
- ¡Juan de Salazar!
Pasaron los años. La morocha no conoció el amor de Frezza ni tampoco su gesto elegante y generoso.
Si alguien califica estas lecciones en alguna Libreta Celeste, Frezza tendrá un nueve. Y si ni siquiera existe esa Libreta, entonces tendrá un diez.
UNA PELEA
Me empujaron a la salida. Hubo un tumulto blanco y después de una rápida investigación quedé frente a frente con Carlos.
- ¿Qué empujás?
Se formó una rueda. Alguien gritó:
- Fajálo...
Niñas aterrorizadas se sumaron al grupo.
Carlos se puso muy colorado. Manos crueles lo empujaron hacia mí.
Tito, falso caudillo y sujeto temido, me dijo:
- Dale... ¿O le tenés miedo?
Entonces le acomodé una piña y ahora ya sé que soy cobarde.
Tempranos Desengaños no fue aprobado por las autoridades escolares.
Puede afirmarse que pocos chicos lo leyeron.
Sin embargo, como si alguien les impartiera preceptos secretos, aún hoy, en el tiempo de Los Refutadores de Leyendas, hay niños que se siguen sentando en los últimos bancos y también hay hombres que lejos ya de la escuela se apartan de las ventajas y de las oportunidades fáciles.
A esos, a los del Fondo, a los que pudiendo sentarse en el primer banco lo rechazan, a los que no figuran como ejemplos en los libros de lectura, a los espíritus lunares, a los alumnos de coraje y honor que -según presiento- no leen obras como esta, a todos ellos -tardíamente- los abrazo ahora, cuando ya no me lo impiden las mezquindades que cargué en mi niñez.
Las novelas decimonónicas sobre el Imperio Romano se esfuerzan en reconstruir la época de los Césares y apenas consiguen revelar las preferencias y gustos del siglo XIX. Sucede que los cónsules, los senadores y los emperadores no pueden disimular el acento de las tertulias parisinas, por mucho que se esfuerce el escritor. Esto no debe apuntarse como un reproche sino más bien como una fatalidad que conviene saber antes de la lectura.
Algo parecido sucede con los libros para chicos. Escritos desde un mundo diferente, suelen referir historias que suenan falsas, protagonizadas por seres lejanos e incomprensibles. Ante su propia creación, los autores suelen afectar una especiie de perpleja benevolencia, la misma que se usa en la descripción de las costumbres de los salvajes.
Alguien podrá decir que lo más conveniente es que los romanos escriban sobre el imperio, y los niños sobre la infancia. Objeción: los romanos no escriben ya y los niños no lo hacen todavía. De unos y otros nos separa el tiempo.
Puede aducirse que mientras ningún escritor actual ha sido ciudadano del Imperio, casi todos han sido niños. Sin embargo, un complicado abismo de olvidos y falsos recuerdos parece alejarnos de nuestras emociones infantiles. Los literatos que se fingen chicos no consiguen engañar a nadie.
A decir verdad, no es posible ni siquiera saber con certeza si los niños disfrutan de los libros que se les preparan.
Con mucha cautela, me atrevería a apostar que no. Evocaciones que acaso invento ahora me remiten a las historias de terror, las investigaciones de Mister Reeder, el Padre Brown y el poema A Margarita Debayle , creaciones todas que poco tienen de infantiles.
Me parece también recordar que a mis cuatro o cinco años escuchaba con mas placer La Copa del Olvido o Mi Noche Triste , que las cargosas pamplinas sobre faroleras tropezadas.
Así, menos en forma de teoría que de sospecha, postulo que un libro que entretiene a un chico debe ser capaz de hacerlo con un adulto. Desde luego, la admiración no sirve en el orden inverso: toda obra necesita una información previa por parte del lector para ser comprendida. El cuento El inmortal , de Jorge Luis Borges, resultaría incomprensible -o insulso- para quien desconociera la existencia de Homero.
La medición de un hexámetro exige saber latín. Presiento, sin embargo, que miles de cuentos y novelas pueden ser leídos sin penuria por los chicos y sin aburrimiento por los mayores. Los ejemplos son tan contundentes que me averguenzan: La Isla del Tesoro , los cuentos de Oscar Wilde, Las Mil y una Noches, las maravillas y horrores de la mitología clásica.
Frente a estas obras, los coloridos volúmenes de las colecciones infantiles resultan bastante insípidos.
A veces me palpito que muchos de estos textos son estropeados por la intención edificante. Alguien me dijo una vez que en verdad ocurre lo contrario: la torpeza literaria desacredita la moraleja.
Manuel Mandeb, el polígrafo de Flores, sentía horror por las novelas protagonizadas por niños. Sostenía que sus comportamientos eran poco racionales, o lo que es peor, poco artísticos. Recomendaba insuflar a los pequeños personajes la mayor gravedad, pues entendía que los chicos son generalmente serios y aborrecían la socarronería.
Mandeb creía que el amor a los niños era una virtud literaria capaz de redimir cualquier defecto.
- El cariñoso esfuerzo conmueve a los pibes aunque no lo confiesen -decía.
Me parece que el hombre de Flores adivinó una gran verdad.
Cuando era chico yo sentía una emoción deliciosamente triste ante las calesitas, los circos y los caleidoscopios. No me gustaban, no me divertían. Pero me hacían sentir una inmensa piedad por aquellas gentes, más inocentes que yo, que trataban de agradarme con ingenio modesto. De entre mis juguetes infantiles recuerdo una cimitarra de madera que me trajo mi padre. Mis juegos no incluían las gestas sarracenas, de modo que no pude sacarle mayor provecho. Pero allí estaba el amor del hombre aquel que tal vez no me comprendía.
Por eso creo en el criterio de Mandeb. El amor de un poeta puede ser más eficaz que un buen argumento.
Más tarde he reconocido aquellos sentimientos de la niñez al recibir algún regalo demasiado humilde.
En los años dorados, un grupo de maestros melancólicos del barrio del Angel Gris preparó un libro de lectura escolar diferente de todos.
Su título fue Tempranos Desengaños.
Contaba con textos de Manuel Mandeb y Jorge Allen, la docente Etelia C. de Doth y otros oscuros literatos del barrio. También se procuró hacer creer que escribían algunos niños, cosa que nadie llegó a admitir jamás.
Muchos educadores han dicho que Tempranos Desengaños carecía de propósitos aleccionadores. Nada más falso. En muchas de sus páginas se promueve la admiración de ciertas conductas. Sucede -eso sí- que tales conductas son precisamente aquellas que repudian los libros infantiles convencionales. Se enaltece la inasistencia a clase, se desprecia la aplicación, se duda de la higiene y se festejan los desórdenes.
Hay cuentos, poesías, notas y canciones, entre las que sorprende encontrar la milonga Cobráte y dame el Vuelto.
Vamos a transcribir algunos textos.
LOS DEBERES DE PEDRO
Pedro se sienta en los ultimos bancos del aula, como corresponde a un chico que desdeña la educación y la vecindad de los poderosos. Las conspiraciones y los batifondos nunca lo hallan ajeno. Busca el riesgo de las transgresiones y la compañía de los más beligerantes. A veces lo tientan el estudio y la inteligencia.
Entonces, como quien acepta un desafío, como una compadrada, resuelve arduos problemas de regla de tres y cumple los dictados sin tropiezos.
Un día, la maestra le acaricia el pelo tiernamente. El piensa:
- Ay señorita... Si supiera como me gustaría regalarle una flor y darle un beso.
Pero Pedro sabe quién es y conoce su deber y su destino. Con una gambeta se aleja del afecto inoportuno y va a buscar la gloria allá en el fondo, donde los malandras se empeñan revoleando los tinteros para que se cumpla mejor el divino propósito del Universo.
EJEMPLO (Poesía)
Los sabios nos han dicho
que sigamos la sombra de tu paso.
Y ha sido tu destreza
la vergüenza de nuestras lentitudes.
Los signos que guardaba
la efímera pizarra en su negrura
a tí no te negaron
revelaciones y sabidurías.
Los Seres que Vigilan
han sabido por tí nuestras infamias
y hallaste recompensa
en la noticia del castigo ajeno.
Ah, blanco paradigma,
luminoso, implacable compañero:
hoy nuevamente ha sido
postulada tu suerte como ejemplo.
El numeroso patio
tu sangre dibujada vió en el suelo
y el rumbo de mis golpes
siguió la blanca popa de tu miedo.
Así supieron todos
después de tu derrumbe en el recreo
las biabas que promete
mi zurda a los traidores del colegio.
LOS NIÑOS PRECOCES (por Manuel Mandeb)
Algunos chicos dan frutos tempranos, no lo niego.
Sus padres se enorgullecen y los exhiben entre sus familiares y conocidos, cuando no en el cine o la televisión.
Me atrevo a pensar -sin embargo- que no toda precocidad es auspiciosa. Empecemos por decir que existen adultos bondadosos, agudos, valerosos o geniales. Y que también los hay mediocres, hipócritas, pomposos y canallas. El niño precoz recibe la visita anticipada de ciertos rasgos de la adultez. Algunos tocan el piano como expertos profesionales, otros aprenden lenguas, dibujan o poseen la ciencia.
Pero hay chicos cuya precocidad consiste en adquirir antes de tiempo el tono vacío y protocolar de las conversaciones de sala de espera, y aprenden a los seis años la filosofía de los tontos satisfechos.
"Así anda el mundo, Doña Juana..." "Qué se gana discutiendo, Don José..." "Hablando se entiende la gente, Carlitos..."
También repiten el lenguaje de las revistas y hacen suyas las respuestas de los reportajes más vulgares.
Por cierto, mucha gente cree que ésa es la sabiduría, y yo digo que más sabios son los pibes indoctos que observan con repugnancia los diálogos de los parientes bien educados.
Ojalá surjan muchos niños prodigio que se apropien del genio con impaciencia.
Pero para ser un papanatas, me parece que no hay apuro.
EL NIÑO QUE FUE A MENOS
La señorita Claudia le pregunta a Ferro:
- ¿Quién fundó la ciudad de Asunción?
Ferro lo ignora y lo confiesa. La maestra intenta por otros rumbos.
- Tissot.
- No sé, señorita.
- Rossi.
Silencio. El ambiente se pone pesado porque quizá la señorita Claudia enseñó aquello el día anterior.
- Maldonado.
Nada. Claudia frunce el ceño y ensaya unos reproches generales.
Frezza, el tano Frezza, lo sabe de algun modo misterioso. Es extraño el camino que siguen las nociones: suelen alojarse donde menos se lo piensa.
- Nuñez. López. Dall'Asta.
Tampoco. Frezza espera, sobrador, sin levantar la mano. Cosa de manyaorejas, piensa.
La señorita Claudia se dirige a las niñas y pronuncia el nombre amado. Frezza está muy lejos para soplar y la morocha que lo enloquece no puede contestar.
De pronto, la maestra lo mira.
- Frezza. Y el niño taura, que tal vez necesita anotarse un poroto, se levanta, mira hacia el banco de la morocha y dice casi triunfal:
- No lo sé.
Si es que nadie lo sabe estará bien no saberlo. Frezza se sienta y se oye entonces, como en una horrible blasfemia, la voz de Campos, injuriosa:
- ¡Juan de Salazar!
Pasaron los años. La morocha no conoció el amor de Frezza ni tampoco su gesto elegante y generoso.
Si alguien califica estas lecciones en alguna Libreta Celeste, Frezza tendrá un nueve. Y si ni siquiera existe esa Libreta, entonces tendrá un diez.
UNA PELEA
Me empujaron a la salida. Hubo un tumulto blanco y después de una rápida investigación quedé frente a frente con Carlos.
- ¿Qué empujás?
Se formó una rueda. Alguien gritó:
- Fajálo...
Niñas aterrorizadas se sumaron al grupo.
Carlos se puso muy colorado. Manos crueles lo empujaron hacia mí.
Tito, falso caudillo y sujeto temido, me dijo:
- Dale... ¿O le tenés miedo?
Entonces le acomodé una piña y ahora ya sé que soy cobarde.
Tempranos Desengaños no fue aprobado por las autoridades escolares.
Puede afirmarse que pocos chicos lo leyeron.
Sin embargo, como si alguien les impartiera preceptos secretos, aún hoy, en el tiempo de Los Refutadores de Leyendas, hay niños que se siguen sentando en los últimos bancos y también hay hombres que lejos ya de la escuela se apartan de las ventajas y de las oportunidades fáciles.
A esos, a los del Fondo, a los que pudiendo sentarse en el primer banco lo rechazan, a los que no figuran como ejemplos en los libros de lectura, a los espíritus lunares, a los alumnos de coraje y honor que -según presiento- no leen obras como esta, a todos ellos -tardíamente- los abrazo ahora, cuando ya no me lo impiden las mezquindades que cargué en mi niñez.
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